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El análisis de vídeo transforma el fútbol base italiano

Frederik Hvillum

Jan 15, 2026

Descubre cómo el análisis de vídeo está transformando el fútbol base italiano. Daniele Bortolotti, de la AIAC, explica cómo la democratización de la tecnología de vídeo permite a los entrenadores de todos los niveles mejorar el desarrollo de los jugadores, reducir las barreras geográficas y dar visibilidad al talento en todas las regiones. De ser una herramienta reservada para profesionales a convertirse en un elemento esencial para el desarrollo consciente del fútbol juvenil.

Daniele Bortolotti ha pasado casi cuatro décadas en el fútbol italiano, pero los cambios que ha presenciado en los últimos cinco años no se parecen a nada anterior. Como responsable del área multimedia de la AIAC (la asociación nacional de entrenadores de fútbol de Italia), ha visto cómo el análisis de vídeo ha pasado de ser un lujo reservado a los profesionales a una herramienta esencial para entrenadores de cualquier nivel.

"Cuando empecé hace casi 40 años, ni siquiera podía imaginar lo que tenemos hoy", afirma Bortolotti. El cambio va mucho más allá de la nueva tecnología. Está cambiando la forma de trabajar de los entrenadores, cómo aprenden los jugadores y cómo se descubre el talento en todo el amplio panorama del fútbol base italiano.

El papel de Bortolotti en la AIAC ha evolucionado considerablemente desde que se incorporó como consultor informático en 2015. Hoy supervisa la producción de vídeo para los cursos de formación de entrenadores, gestiona las transmisiones en streaming, crea contenido para el portal MyAIAC y colabora en la administración de los cursos. Se encarga de programar algunos de los portales de la asociación y actúa como responsable de las comunicaciones oficiales de la AIAC. "Definir mi función actual con precisión no es sencillo, porque con el tiempo ha evolucionado y se ha ampliado", explica. "En términos generales, superviso el área multimedia".

Para el fútbol italiano, la AIAC representa la estructura que protege, forma y encarna la cultura del entrenamiento. Especialmente para los entrenadores de fútbol base, es el punto de referencia que da dignidad, competencia y protección a lo que a menudo es un papel educativo invisible pero decisivo. Esta perspectiva le da a Bortolotti un punto de vista único sobre cómo la tecnología de vídeo está redefiniendo el fútbol italiano desde la base.

Cuando se le pregunta qué le llevó personalmente a dedicarse al desarrollo de entrenadores y jóvenes futbolistas, su respuesta es directa. "Me guio por la convicción de que la calidad del fútbol nace de la formación de los entrenadores y del cuidado de los más jóvenes. Invertir en aptitudes, método y educación significa formar mejores futbolistas, mejores personas y, por tanto, un fútbol más sano y sostenible".

Las antiguas barreras

Hace cinco o seis años, el análisis de vídeo era complicado y a menudo inaccesible para la mayoría de los entrenadores de base. "Para muchos entrenadores de los sectores amateur y juvenil, el vídeo era una herramienta 'profesional': cara, técnica y con poco apoyo", recuerda Bortolotti. "Faltaba formación, plataformas sencillas y tiempo. Quienes lo utilizaban lo hacían más por pasión que por una posibilidad operativa real".

Daniele Bortolotti (derecha)

La principal barrera no era solo el coste o el tiempo, aunque ambos representaban obstáculos. "La principal limitación era la combinación de todo esto, pero sobre todo, las habilidades", afirma. "Sin formación ni apoyo, el vídeo seguía siendo algo lejano, difícil de utilizar de forma realmente útil en el trabajo diario".

Esta situación creaba una desigualdad de condiciones en la que solo ciertos clubes y entrenadores podían acceder a las ventajas del análisis de vídeo. Los jugadores con talento de los clubes de provincias a menudo pasaban desapercibidos simplemente porque sus partidos no se grababan ni se analizaban. Los entrenadores trabajaban principalmente por instinto y memoria, incapaces de revisar momentos clave o de hacer un seguimiento del desarrollo del jugador a lo largo del tiempo.

Un cambio hacia la concienciación

La transformación que describe Bortolotti no consiste solo en que la tecnología sea más barata o fácil de usar. Se trata de lo que ocurre cuando las barreras caen y más personas pueden participar en una práctica que antes estaba reservada a unos pocos elegidos.

"Cuando un equipo puede revisarse a sí mismo con calidad 'pro', ya no tienes excusas", afirma. "Te ves, te reconoces y entiendes qué mejorar. El entrenador enseña mejor, los jugadores aprenden más y los errores se convierten en herramientas de crecimiento, no en culpas".

Este cambio se extiende más allá de los equipos individuales. Bortolotti ve un impacto real en el equilibrio competitivo en las competiciones juveniles y de aficionados. "Cuando un entrenador sabe leer los errores, identificar los problemas de su equipo y reconocer los puntos fuertes y débiles del rival, el trabajo se vuelve más sencillo y eficaz. Las herramientas ayudan a esta lectura, y quienes saben utilizarlas tienen una clara ventaja porque toman decisiones mejores y más rápidas".

Desde su posición en la AIAC, Bortolotti ha observado numerosos ejemplos de clubes y entrenadores que han dado un salto cualitativo en su trabajo diario gracias al vídeo. "No tanto grandes 'casos de estudio', sino muchos ejemplos concretos de entrenadores y clubes de provincias que, gracias al vídeo, han empezado a leer mejor su trabajo: entrenamientos más específicos, correcciones más claras, preparación de partidos más consciente".

El punto crucial, subraya, no es tener más tecnología. "Cuando las herramientas se vuelven accesibles para todos, la diferencia no la marca el presupuesto, sino la capacidad del entrenador para observar, comprender e intervenir. Y ahí es donde muchos han dado un auténtico salto cualitativo en su trabajo diario".

Transformando el desarrollo de los jugadores

La evolución cultural en el entrenamiento del fútbol base italiano es cada vez más consciente y formativa. "En el fútbol base, estamos pasando de entrenar 'por sensaciones' a un trabajo más atento al método, la observación y el desarrollo del niño", explica Bortolotti. "Menos urgencia por ganar inmediatamente, más atención a cómo creces: los tiempos, los errores, las relaciones. Es una evolución lenta, pero real".

El vídeo se ha convertido en un lenguaje natural para los jóvenes jugadores de hoy. "El vídeo ya forma parte de su mundo y de su forma de aprender. Ver imágenes es tan natural como escuchar una explicación". El impacto en el aprendizaje es sustancial. "Mostrar situaciones reales permite a los chavales reconocerse, no poder negar lo que pasó en el campo y revisar el error aprendiendo de él. Al mismo tiempo, también significa capturar para siempre una jugada bonita, una asistencia, un gol: momentos positivos que refuerzan la confianza, la motivación y las ganas de mejorar".

Este enfoque visual ha ayudado a que los jugadores de desarrollo tardío ganen visibilidad y oportunidades que de otro modo habrían perdido. "El vídeo ha ayudado a visibilizar a los jugadores de desarrollo tardío", afirma Bortolotti. "Al revisar los partidos, surge la lectura del juego, el movimiento sin balón, las elecciones inteligentes que a menudo pasan desapercibidas en directo. Esto ha llevado a algunos entrenadores a dar más confianza y espacio a perfiles que, sin el apoyo de la imagen, habrían pasado desapercibidos".

Para los entrenadores voluntarios o con menos experiencia, las herramientas de análisis sencillas aportan una claridad que la memoria por sí sola no puede ofrecer. "Les ayudan a revisar situaciones con claridad, sin depender solo de la memoria, que a menudo puede engañar. El vídeo les permite volver a las acciones, analizarlas con calma y compararlas con otros entrenadores teniendo pruebas objetivas. Ya no son solo palabras y sensaciones, sino imágenes compartidas que reducen la subjetividad y ayudan a construir una lectura común de la misma situación".

El diálogo con las familias y los jugadores también ha cambiado radicalmente. "El vídeo hace que los objetivos sean más claros y que la discusión sea más serena porque se basa en situaciones reales y no solo en percepciones. Con las familias y los jugadores, el feedback es más constructivo, se reducen los malentendidos y se aclara que el trabajo está orientado al crecimiento de todos, no al juicio".

Bortolotti ve que esto contribuye a un cambio más amplio en la forma de interpretar el talento en Italia. "Estamos pasando de una visión del talento basada en la selección temprana a una más atenta al crecimiento a lo largo del tiempo. El uso del vídeo favorece una observación más profunda del trayecto del jugador, sus mejoras y su potencial, permitiendo evaluaciones más completas y menos ligadas al rendimiento inmediato".

Abriendo puertas en todas las regiones

La democratización del acceso al vídeo tiene una importancia especial para la diversidad geográfica de Italia. Las zonas de provincias, tradicionalmente alejadas de los grandes centros futbolísticos, están encontrando nuevas formas de mostrar su trabajo y su talento.

"Cuando los partidos se graban y son accesibles, una región menos central deja de estar aislada", explica Bortolotti. "El trabajo se hace visible, los chavales pueden ser observados y el método emerge. Ya no hace falta viajar para que se fijen en ti, porque el contenido cuenta la historia de la calidad y el crecimiento a lo largo del tiempo, reduciendo el peso de la geografía y aumentando las oportunidades".

Ha visto ejemplos concretos de este cambio. "En algunos casos, el vídeo ha permitido despertar un interés que antes no existía: un entrenador u ojeador ha podido revisar varios partidos, captar detalles menos obvios y decidir investigar más a fondo. Sin esa posibilidad de observación a distancia, ciertos caminos probablemente habrían seguido siendo invisibles".

Si todos los clubes pudieran grabar y analizar partidos con regularidad, Bortolotti cree que todo el sistema de captación y desarrollo de Italia cambiaría. "La captación se basaría menos en impresiones aisladas y más en observaciones continuas a lo largo del tiempo, mientras que la atención se desplazaría al proceso de crecimiento. Los entrenadores y observadores podrían evaluar cómo evoluciona, aprende y reacciona un jugador ante las dificultades, haciendo que el sistema sea más consciente, menos apresurado y más atento a las trayectorias reales".

Un futuro más consciente

Cuando Bortolotti imagina el fútbol base italiano con un acceso verdaderamente universal al vídeo y al análisis, ve un juego más consciente e inclusivo. "Antes, los entrenadores trabajaban principalmente con la memoria, con las sensaciones y con lo que podían captar del campo en tiempo real. Hoy pueden revisar situaciones, analizarlas con calma, comparar notas y planificar intervenciones más específicas. Con el vídeo realmente accesible para todos, el trabajo se vuelve más preciso, las trayectorias se desarrollan con más cuidado y el aprendizaje es más eficaz, reduciendo las distancias entre diferentes contextos y elevando el nivel general".

Esta evolución conecta directamente con los valores fundamentales de la AIAC: formación continua, calidad técnica y la centralidad del entrenador. "Es una herramienta de crecimiento personal y técnico", afirma. "El vídeo te obliga a estudiar y a cuestionarte: revisas las decisiones tomadas, entiendes qué ha funcionado y qué no, analizas el potencial y los defectos del equipo, los movimientos individuales, las jugadas a balón parado de los rivales. Trabajas menos por instinto y más sobre observaciones reales".

El proceso de autoformación continua hace que el entrenador sea más consciente y conecta su trabajo con el de los preparadores físicos y el personal médico. "Revisar una acción, incluso en caso de lesión, ayuda a que todos comprendan mejor y trabajen de forma más eficaz y coordinada".

Lo que más motiva a Bortolotti personalmente de esta transformación es ver a los jóvenes jugadores desarrollar su autoconciencia. "Me motiva ver a chavales que pueden revisarse y autoevaluarse, hacerse conscientes de lo que pasa en el campo y crecer con más responsabilidad. Cuando notan un problema, a menudo vienen ellos mismos a pedir una solución, y esto cambia por completo la relación: ya no es el entrenador quien impone, sino un diálogo que surge de lo que se ve".

Para los entrenadores, los beneficios son igual de profundos. "Como entrenador, poder revisar las decisiones tomadas, el desmarque erróneo de un defensa, un error de posicionamiento o una situación que siempre se repite con el mismo jugador te permite intervenir de forma específica para mejorarlos. Al mismo tiempo, las decisiones se aceptan más fácilmente porque no se basan en sensaciones, sino en imágenes claras y compartidas".

Esto refuerza la relación con los jugadores, crea confianza y hace que el trabajo sea más sereno y eficaz. "Es algo que cuando empecé hace casi 40 años ni siquiera podía imaginar. Hoy es una realidad, y eso es lo que hace que este cambio sea tan estimulante".

Su mensaje para los entrenadores es directo: "Mantened la curiosidad y nunca dejéis de estudiar. Las herramientas cambian, pero solo marcan la diferencia si existe el deseo de cuestionarse, observar y mejorar. Invertir aunque sea solo en una cámara puede cambiar tu forma de trabajar y, a la larga, tu vida como entrenador: cada entrenamiento, cada partido, cada error se convierte en una oportunidad concreta de crecimiento, para ti y para los chavales que te siguen".

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