La chica que siempre vuelve: Lexi Goodman sobre la recuperación del cruzado, la fortaleza mental y jugar con alegría
Frederik Hvillum

Cuando Lexi Goodman, portera del NASA Tophat, sufrió una grave lesión de rodilla en lo que debería haber sido un partido fácil de instituto, se enfrentó al mayor reto de su carrera. Tras seis meses de recuperación, esta portera All-American nos cuenta cómo la tecnología de vídeo, una mentalidad positiva y una determinación de hierro están impulsando su regreso al campo.
Con solo 17 años, Lexi Goodman ya ha vivido lo mejor y lo peor del fútbol de competición. Fue pieza clave en la victoria de su equipo en la Girls Academy Champions Cup, pero poco después su último año de instituto dio un giro inesperado. "Era un partido de instituto que debía ser extremadamente fácil", recuerda. Llegaron tarde, calentaron poco y, a los pocos minutos de jugar como delantera, alguien le hizo la zancadilla.
El diagnóstico fue un mazazo: rotura del ligamento cruzado anterior (LCA), rotura compleja de menisco y varias lesiones más en los ligamentos y el hueso. Pasó por quirófano y se enfrentó a un proceso de rehabilitación de entre 9 y 12 meses. Para una portera que define su estilo como "modo bestia y alegría", esto fue mucho más que una recuperación física.
Alemania, la portería y crecer rápido
La historia de Lexi empezó en Alemania, donde vivía con su familia militar. "Hablaba mejor alemán que mis padres, así que les hacía de traductora en los restaurantes", explica. A los cinco años, en cuanto pudo elegir posición, lo tuvo claro: "Lo mío era la portería", dice riendo, admitiendo que en parte era "porque no tenía que correr tanto como los demás".
Su competitividad se forjó en el Savannah United, recibiendo disparos constantemente. En 2022, logró ganar el campeonato regional con el Olympic Development Program (ODP), un sistema que identifica a los mejores talentos de Estados Unidos.
La filosofía Tophat: El jugador número 11
Al unirse al NASA Tophat, entró en un entorno de máxima exigencia. El entrenador Troy Garner cambió su forma de ver la posición: "Dice que las porteras somos el jugador número 11, solo que con permiso para usar las manos".
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Al principio le costó, sobre todo el juego de pies. "Hace unos años no era muy buena, era bastante desastroso", admite. Pero el cuerpo técnico vio su agresividad y mentalidad. "Kyle dijo: 'Tiene la actitud, el juego de pies se puede enseñar'". Ahora, Lexi usa el pase para dar confianza a sus compañeras cuando están presionadas.
Jugar con alegría
Lo que hace especial a Lexi no es solo su técnica, sino su enfoque mental. "Cuando solo tienes confianza en la cabeza, puedes volverte arrogante. Pero cuando juegas con alegría, irradias una energía que ayuda a que tus compañeras también triunfen. Solo tienes que recordar cuál fue tu momento más feliz en el campo".
Esta filosofía nació al rechazar la psicología tradicional de "jugar enfadada" con el rival. Su actitud quedó grabada en los vídeos de Veo durante la Champions Cup: tras parar un penalti decisivo en semifinales, en lugar de una celebración agresiva, simplemente sonrió. "Este es mi lugar feliz. Es mi partido. Mi mentalidad es constante porque hago esto a diario".
El vídeo como herramienta de mejora
Para Lexi, el análisis con Veo es fundamental para ver cosas que se escapan en directo. "A veces pienso que he estado increíble en un entrenamiento, pero luego lo veo y me doy cuenta de que fui lenta o que no tomé la mejor decisión".
La tecnología le permite ver su colocación, hacia dónde miraba para escanear el campo e incluso escuchar las correcciones de los entrenadores que no oyó durante el partido. Además, el vídeo une al equipo: "Es emocionante y te hace sentir más conectada. En el instituto nos juntábamos para verlo y nos reíamos mucho, era un momento especial".
La batalla mental de la recuperación
Seis meses después de la operación, Lexi se enfrenta al reto psicológico de estar parada en un año clave para el reclutamiento universitario. "Con la lesión del cruzado, ha sido mucho más difícil mantenerse positiva", admite. Pero su espíritu competitivo sale a relucir cuando alguien duda de ella.
Cuando le dijeron que no volvería antes de un año, Lexi no se achicó: "Podemos no estar de acuerdo, pero voy a volver lo más rápido posible y con el menor riesgo de recaída". Su objetivo es volver a los 10 meses y, curiosamente, ahora le encanta correr. "Desde la lesión, estoy deseando salir a correr. Se ha convertido en mi válvula de escape".
"Tienes que saber que ese balón es tuyo"
Para Lexi, el éxito de una portera de élite se resume en dos cosas: naturalidad e intensidad. "Es el modo bestia. Tienes que saber que ese balón es tuyo y que nadie va a impedir que lo cojas". Su estilo agresivo, inspirado en porteros como Peter Schmeichel, refleja esta filosofía.
A falta de cuatro meses para su regreso, Lexi Goodman sigue mirando al futuro con optimismo, ya sea pensando en la selección nacional o en su interés por la medicina. "Este es mi trabajo, es lo que hago cada día", afirma. Y ahí, entre los tres palos, es exactamente donde debe estar.

Cuando se le pregunta qué diferencia a las porteras de élite, Goodman identifica dos factores clave: la naturalidad y la intensidad.
"Yo diría que es lo natural que les resulta todo y su 'modo bestia'. He visto a algunas chicas que parecen incómodas cuando se lanzan a por el balón o incluso cuando lo atrapan. Se nota que no están a gusto".
El segundo elemento tiene que ver con la mentalidad. "El modo bestia, yo diría, es simplemente... Tienes que saber que ese balón es tuyo y que nadie va a impedir que lo cojas. Eso es realmente lo que marca la diferencia".
Su estilo agresivo, que incluye calentamientos inspirados en Peter Schmeichel y salidas valientes fuera del área, encarna esta filosofía. "Siempre he sido muy agresiva a la hora de salir de mi área para ir a por un balón".
Mirando hacia el futuro
A medida que Goodman avanza en su rehabilitación, su futuro sigue siendo brillante. Antes de la lesión, se había planteado seguir el camino hacia la selección nacional. Ahora, también está explorando otros intereses, como la medicina.
"En los últimos años, siempre me ha entusiasmado la idea de ser cirujana", confiesa, aunque no hay razón para que ambos caminos no puedan coexistir.
Quedan cuatro meses para el regreso previsto de Goodman al campo. Cuando vuelva, podemos esperar a la misma portera agresiva, alegre y técnicamente pulida que ayudó al NASA Tophat a llegar a lo más alto del fútbol juvenil en Estados Unidos. Solo que con un aprecio aún más profundo por cada momento entre los tres palos.
"Este es mi trabajo, es lo que hago cada día", dice. Para Lexi Goodman, ahí es exactamente donde debe estar.
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