Por qué los jugadores de fútbol base exigen análisis de vídeo a sus entrenadores
Frederik Hvillum


Los jugadores juveniles en Galicia están pidiendo análisis de vídeo antes incluso de que los entrenadores se lo ofrezcan. Aquí te contamos qué significa este cambio para el desarrollo de los jugadores en el fútbol base.
En la Real Federación Gallega de Fútbol, el análisis de vídeo se introdujo para ayudar a los entrenadores a formar mejor a los futbolistas. Lo que pasó después no se lo esperaba nadie: fueron los propios jugadores quienes empezaron a liderar el proceso.
"Ahora son casi los niños los que piden el vídeo", dice Lalo Suárez, responsable de Análisis y Scouting de la federación. "Lo ven, hablan entre ellos, se corrigen. Incluso hay debates sobre qué podrían haber hecho de forma diferente".
Suárez lleva 25 años en el fútbol; primero como jugador de Tercera División hasta que una grave lesión de rodilla lo encaminó hacia el entrenamiento y el análisis. Actualmente entrena a las selecciones autonómicas sub-12 y sub-14 de Galicia, dirige el scouting de la federación y es director deportivo en el Sagrado Corazón. Esa combinación de roles le da una visión muy completa de cómo los jugadores, en diferentes etapas, asimilan realmente la información.
Lo que ha visto en Galicia rompe con una idea básica sobre el análisis de vídeo. La mayoría de los entrenadores lo ven como una herramienta que ellos aplican a los jugadores. En Galicia, chavales de apenas 12 años ya lo piden antes incluso de que sus entrenadores hayan pensado en ofrecérselo.
¿Por qué los jugadores juveniles responden de forma tan distinta al vídeo que al feedback verbal?
Cualquier entrenador conoce el problema. Observas a un jugador durante 90 minutos y sabes qué debe mejorar. Luego intentas explicárselo y el jugador te mira con una confusión educada, porque su versión del partido no coincide con la tuya.
Se sentían con confianza. Pensaban que pasaban rápido. Estaban seguros de que habían seguido a su marca.
"Cuando los niños juegan, muchos salen del campo pensando: 'Vaya partidazo he hecho hoy'", comenta Suárez. "Luego ven el vídeo y piensan: 'Ostras, he necesitado dos toques para dar un pase y me costaba controlar el balón'".
Esa brecha entre la experiencia sentida y el rendimiento real es uno de los problemas más antiguos del deporte. Los jugadores tienen su propia versión de los hechos guardada en la memoria, y para ellos es real. Así, la charla se convierte en una negociación sobre lo que pasó, en lugar de una conversación sobre qué hacer de forma distinta. Además, el feedback verbal se olvida rápido. Para cuando el jugador vuelve a entrenar dos o tres días después, el detalle —que es donde reside el aprendizaje real— ya se ha difuminado.

Las imágenes resuelven la duda sin necesidad de discusiones, y el aprendizaje se queda grabado porque es el propio jugador el que llega a la conclusión.
¿Cómo cambia el análisis de vídeo la dinámica del entrenamiento en el fútbol base?
Lo que Suárez describe en Galicia va más allá de dar un mejor feedback. Los jugadores que se ven habitualmente progresan más rápido, hacen preguntas más agudas y se adueñan de su propia mejora de una forma que es muy difícil de generar desde fuera.
"En sub-12 y sub-14 piden el vídeo, les gusta muchísimo", comenta. "Es súper interesante".
Ese tipo de análisis autodidacta es difícil de forzar. Los entrenadores pueden crear las condiciones para que ocurra, pero no pueden imponerlo. Lo que hacen las imágenes es que el juego sea comprensible para los jugadores como nunca antes lo había sido. Pueden verse a sí mismos, repetir momentos específicos, comparar lo que vieron con lo que sintieron y formar sus propios criterios sobre qué harían de forma distinta.
Como resultado, la dinámica del entrenamiento cambia. Cuando los jugadores acuden a Suárez con preguntas, algo que ahora hacen con más frecuencia, las dudas son mucho más concretas. Ya no preguntan por qué los cambiaron; preguntan por una fase específica del juego que han visto tres veces y que aún no terminan de entender.
"Casi no podríamos vivir ya sin esto", dice Suárez.
¿Cómo funciona la grabación automática de partidos para el desarrollo de jugadores juveniles?
Las cámaras de Veo con inteligencia artificial graban los partidos de forma autónoma desde una posición elevada, siguiendo el balón y el juego sin necesidad de un operador. El entrenador coloca la cámara antes del partido y la recoge al terminar. Las imágenes se suben automáticamente a la plataforma de Veo, donde los entrenadores y ojeadores pueden revisar los partidos completos, crear clips y compartir momentos específicos directamente con los jugadores.
La función de Destacados del Jugador es especialmente valiosa para el trabajo de formación. Al hacer clic en cualquier jugador en un partido, Veo genera una lista con cada toque y movimiento que hizo durante el encuentro. El entrenador puede compartir ese contenido mediante un enlace o enseñarlo en una tablet durante el entrenamiento. Los jugadores ven exactamente qué hicieron, en el orden en que ocurrió y con todo el contexto de lo que pasaba a su alrededor en el partido. Lo que a un analista dedicado le llevaría horas de trabajo manual, se hace en segundos.
Para preparar los partidos contra rivales, el sistema funciona igual pero a la inversa. "Si un lateral izquierdo quiere ver cómo es el delantero o el extremo al que se va a enfrentar, le ofreces esos clips enseñándole a ese jugador en diferentes fases del juego", explica Suárez.
Más de 40.000 clubes en más de 100 países utilizan Veo, con más de 4 millones de partidos grabados en la plataforma. La federación gallega ha distribuido cámaras por toda su red de comarcas, lo que permite que los entrenadores locales graben los partidos y suban las imágenes automáticamente. El personal de la federación puede seguir a los jugadores desde cualquier lugar de la región sin tener que desplazarse en persona.
Descubre cómo el sistema de cámara con IA de Veo apoya el desarrollo de los jugadores juveniles
¿Qué cambia cuando los jugadores pueden verse claramente?
La generación que está llegando ahora al fútbol base ha crecido viéndose en móviles y tablets. El vídeo es su forma de aprender.
"Están grabados y lo ven todo de forma visual. Así es como asimilan la información", dice Suárez. "Ahora es algo que ya esperan".
Para los clubes que no ofrecen imágenes, esa expectativa genera un vacío. Los jugadores que están acostumbrados al feedback visual notan cuando falta. En cambio, para los clubes que sí lo ofrecen, el efecto se multiplica con el tiempo.
La formación de los entrenadores también ha cambiado. "Antes, cuando dábamos a los entrenadores un plan de sesión solo con un diagrama y una descripción escrita, solía haber puntos ciegos", comenta Suárez. "Cuando puedes usar el vídeo, no hay discusión. Está ahí de forma visual, mostrando exactamente cómo debe ejecutarse". La lógica que hace que el vídeo funcione para los jugadores se aplica igual para los entrenadores que aprenden de colegas con más experiencia.
En la plataforma de Veo, los jugadores también pueden crear un Perfil del Jugador; una página para compartir donde recopilan sus mejores clips y se dan a conocer ante ojeadores y reclutadores. Para un jugador de un pueblo pequeño de Galicia que se forma con vídeo durante varias temporadas, esto significa que su evolución es visible para clubes a los que, de otro modo, nunca llegaría. La geografía deja de ser un obstáculo.
Descubre cómo funciona la función Player Profile de Veo
El cambio que Suárez no vio venir
Cuando la federación gallega introdujo Veo en sus selecciones autonómicas, el objetivo era mejorar el entrenamiento. Suárez lo consiguió, pero también se encontró con algo que no se esperaba: una generación de jugadores que exigen a sus clubes tener acceso a las imágenes, porque verse a sí mismos es, sencillamente, la forma en que entienden su propio juego.
"Los niños están haciendo responsables a los equipos, a los clubes y a los entrenadores porque esto es a lo que están acostumbrados", comenta.
Para una federación que cubre una de las regiones con mayor dispersión geográfica de España, repartida entre montañas, costa y cientos de pueblos pequeños, este cambio tiene un peso especial. Cuando cada partido se graba y es accesible de forma automática, un jugador ya no tiene que estar en el lugar adecuado en el momento oportuno para que se fijen en él o para recibir feedback. Solo tiene que seguir mejorando.
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Preguntas frecuentes
¿A qué edad deberían los entrenadores empezar a usar el análisis de vídeo con los jugadores?
Suárez utiliza el vídeo de forma habitual con las selecciones autonómicas sub-12 de Galicia. A esa edad, el beneficio no trata tanto de la complejidad táctica, sino de ayudar a los jugadores a entender la diferencia entre cómo se sintieron durante el partido y lo que realmente pasó en el campo.
¿Los jugadores que no son analíticos por naturaleza se interesarán por el vídeo?
La experiencia de Suárez en Galicia sugiere que sí. En las categorías sub-12 y sub-14, los propios jugadores empezaron a pedir el vídeo y a debatir las imágenes con sus compañeros sin que los entrenadores se lo dijeran. El formato visual encaja con la forma en que esta generación ya consume la información.
¿Cuánto tiempo añade el análisis de vídeo al trabajo del entrenador?
El modelo de grabación autónoma de Veo significa que no hace falta un operador durante el partido. Las imágenes se suben automáticamente después del encuentro. El seguimiento individual de los jugadores genera clips en segundos, en lugar de tras horas de edición manual. La inversión de tiempo está en revisar las imágenes, no en producirlas.
¿Pueden los jugadores usar las imágenes de sus partidos para que los ojeadores se fijen en ellos?
Sí. El Player Profile de Veo permite a los jugadores recopilar sus mejores clips en una única página que se puede enviar a los reclutadores mediante un enlace. Para los jugadores que se forman fuera de los grandes centros futbolísticos, esto hace que su progreso sea visible para clubes y ojeadores que nunca irían a ver sus partidos en persona.
¿Cómo ayuda el análisis de vídeo a los entrenadores y no solo a los jugadores?
Suárez señala que los planes de entrenamiento con descripciones escritas dejan margen a la interpretación. El vídeo elimina esa ambigüedad: el patrón de movimiento correcto o el dibujo táctico son visibles para todos. Los entrenadores que aprenden de colegas con más experiencia se benefician de la misma claridad que los jugadores.

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