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Creando un legado a partir de la tragedia: Cómo el Grenfell Athletic se convirtió en el segundo equipo favorito de todo el mundo.

Frederik Hvillum

Jan 14, 2026

Bajo la sombra de una de las peores tragedias modernas de Gran Bretaña, Rupert Taylor creó algo sin precedentes. Un club de fútbol que honra las 72 vidas perdidas, demostrando que el mayor poder del deporte reside en su capacidad para unir, sanar y construir algo que nos sobrevivirá a todos.

A tres calles de la torre Grenfell, Rupert Taylor creció jugando al fútbol en los campos verdes que se encontraban bajo lo que se acabaría convirtiendo en uno de los monumentos más sobrecogedores de Londres. El 14 de junio de 2017, cuando el incendio arrasó la torre de 24 plantas y se cobró 72 vidas, Taylor trabajaba en un servicio local para jóvenes que atendía a 1200 niños por semana. Su organización fue la primera en abrir las puertas a los supervivientes y residentes.

Entre los que cruzaron esa puerta estaba un joven, callado y reservado. Después de que Taylor se hiciera amigo suyo, el joven le confesó que había perdido a sus dos padres cuando era adolescente; no en la torre, sino con meses de diferencia. Cuando Taylor le preguntó qué le había ayudado a superar un periodo tan devastador, la respuesta fue sencilla: el fútbol.

"Simplemente dije: 'Muy bien, pues entonces montaremos un equipo de fútbol'", recuerda Taylor.

Esa conversación se convirtió en los cimientos del Grenfell Athletic FC, un club que desde entonces ha crecido hasta ser una organización benéfica oficial con varios equipos, incluyendo secciones femeninas y juveniles lanzadas recientemente, que compiten en el sistema de ligas de Londres mientras mantienen un compromiso inquebrantable con el apoyo a la comunidad.

El lenguaje universal del fútbol

Para Taylor, el fútbol representa algo único entre todos los deportes. Con más de 20 años de experiencia trabajando con jóvenes en una de las comunidades más diversas de Londres, entiende el poder del juego para trascender las barreras culturales.

"No conozco ningún otro deporte en el que puedas ir a un parque, a una playa o a una pista de cemento en medio de una urbanización y simplemente empezar a jugar", explica Taylor. "Puedes llevar un balón, no saber el idioma de los nativos o de la gente de ese país, soltar la pelota en cualquier terreno y la gente querrá darle patadas, la gente querrá jugar".

La zona que rodea la torre Grenfell es un ejemplo perfecto del carácter cosmopolita de Londres. Comunidades caribeñas, del este y norte de África, marroquíes, kurdas y asiáticas consideran esta zona su hogar. Cuando ocurrió el incendio, existía el temor de que la división siguiera a la tragedia. El Grenfell Athletic fue diseñado deliberadamente para combatir esto a través del deporte.

"Si tuvieras un grupo de una sola cultura, una raza o una religión, podría ser difícil que la gente se uniera al camino porque no se verían reflejados en los equipos", dice Taylor. "Pero con nuestros equipos, hay tanta diversidad y es tan multicultural que refleja a nuestra comunidad tal y como debe ser".

Esta diversidad crea algo muy potente: un club donde apoyar a tu equipo local no está reñido con apoyar a un gigante de la Premier League.

"Grenfell Athletic es una puerta abierta para acabar con el tribalismo en el fútbol. Puedes ser del Liverpool, como yo, y aun así apoyar al Grenfell Athletic. Decimos que el Grenfell Athletic es el segundo equipo favorito de todo el mundo. Porque si todavía no lo es, lo será".

El peso de la responsabilidad

Fundar un club de fútbol con el nombre de una de las peores tragedias modernas de Gran Bretaña conlleva una complejidad que muy pocos podrían gestionar. Las profundas raíces de Taylor en la comunidad resultaron esenciales.

"Llevo 24 años trabajando en la comunidad", explica. "Cuando pasó lo de Grenfell, si cualquier otra persona hubiera intentado hacer esto, no estoy seguro de que lo hubiera conseguido, porque los miembros de la comunidad podrían haberlo rechazado".

Incluso con sus credenciales, Taylor tuvo que enfrentarse a preguntas sobre el nombre del club. Su respuesta se basa en 16 años de servicio comunitario previos a la tragedia. "No he decidido empezar a trabajar con la gente de la comunidad justo ahora. He elegido apoyar a las personas de la comunidad como mi carrera profesional".

Gestionar este equilibrio requiere seleccionar a los equipos siendo consciente de que los jugadores pueden estar procesando el trauma en diferentes etapas. Algunos son supervivientes. Otros han perdido a seres queridos. Todos forman parte de una comunidad que todavía está sanando.

Construir algo que sobreviva a su fundador

Lo que distingue al Grenfell Athletic de muchos otros clubes modestos es su enfoque sobre el legado. Muchos equipos de adultos en Londres empiezan como grupos de amigos que quieren jugar al fútbol juntos, y solo existen mientras ese núcleo duro sigue comprometido.

Taylor ve al Grenfell Athletic de forma distinta. "Soy consciente de que el Grenfell Athletic es de todos. En algún momento, habrá que pasar el testigo. Yo seguiré siendo el fundador, pero algún día moriré", dice con su franqueza característica. "El Grenfell Athletic seguirá vivo mucho tiempo después de que yo me haya ido".

Esta visión a largo plazo condiciona cada decisión. Mientras otros han sugerido crear contenido para YouTube o acelerar el crecimiento, Taylor se mantiene centrado en un desarrollo sostenible. "Estamos construyendo poco a poco, de forma orgánica. Si haces demasiado en muy poco tiempo, puedes implosionar. Tenemos que ir por etapas".

Este enfoque comedido se extiende también a la cobertura mediática. El club empezó a jugar en 2017, pero la primera noticia en un periódico no apareció hasta 2020. "Eso fue porque los jugadores no estaban preparados del todo. Había ciertas etapas del duelo que tenían que pasar antes de que pudieran señalarnos, mirarnos y cuestionarnos".

Cuando TNT Sport y Warner Bros. propusieron crear el documental "Beacon of Hope" (disponible en Discovery Plus), sintieron que era el momento adecuado. "Este documental ha dejado a la gente con ganas de saber más", señala Taylor. "La gente debería querer formar parte de este camino".

Mantener la integridad en un mundo comercial

Trabajar con marcas manteniendo la integridad requiere una vigilancia constante. Taylor ha rechazado colaboraciones que no encajaban con los valores del club, mientras que ha aceptado las que sí lo hacían.

"He tenido que decir 'gracias, pero no'", explica. "Miro a los jugadores y me resulta fácil tomar decisiones basándome en si sé que eso les va a beneficiar y apoyar o no".

Este enfoque protector refleja que el Grenfell Athletic representa mucho más que a los jugadores en el campo. Representa 72 vidas perdidas, miles de afectados y niños que eran demasiado pequeños para entender lo que pasó, pero que ahora son adolescentes que están asimilando su trauma.

A pesar de la gran atención mediática, Taylor no tiene presencia personal en redes sociales. "Teniendo en cuenta algunos de los sitios en los que he estado y algunas de las cosas que he visto y hecho, podría publicar toda mi vida", reflexiona. "Pero si me salgo del guion y hago que todo gire en torno a mí, perdería de vista lo más importante. Tiene que haber ese elemento de generosidad, de entregarse a una causa que es más grande que uno mismo".

Más allá del fútbol

Aunque el fútbol sigue siendo el núcleo del club, el estatus del Grenfell Athletic como organización benéfica permite un apoyo comunitario más amplio. El impacto del club va mucho más allá de los días de partido, llegando a la vida de jóvenes que quizá nunca lleguen a jugar al fútbol de forma competitiva.

Entre las iniciativas recientes destaca Urban Romantic, un programa para chicas de 14 a 16 años centrado en las relaciones sanas con sus compañeros, su familia y ellas mismas. El programa aborda desde qué es una relación saludable hasta cómo desarrollar la confianza en una misma y las habilidades de comunicación. Taylor trabaja ahora para ampliar esto a los hombres jóvenes, reconociendo que ambos géneros necesitan espacios seguros para hablar de estos temas cruciales.

Los planes de futuro incluyen programas de apoyo en escuelas, aprovechando los 24 años de experiencia de Taylor en el trabajo con jóvenes para llegar a los niños allí donde estén. "Tengo programas, tengo ideas, pero soy solo una persona", explica. "Podría ir y encargarme de eso, pero entonces se descuidarían otras cosas. Tengo que ser consciente de que soy una sola persona encargada de toda la parte operativa".

El club también participa en partidos benéficos más allá de sus encuentros habituales. Un partido reciente sirvió para homenajear a Courtney, una joven de 19 años que falleció a causa de un tumor cerebral. Durante dos años, el Grenfell Athletic ha apoyado los esfuerzos de su familia para recaudar fondos para el hospital Royal Marsden. Las equipaciones resultantes, en color azul Tiffany (el favorito de Courtney), llevaban su nombre y el mensaje "siempre en nuestros corazones".

Estos gestos no son estrategias publicitarias, sino un reflejo de los valores fundamentales del club. "Somos una fuerza poderosa para hacer el bien", dice Taylor con sencillez.

La visión: sueños de Premier League

Cuando se le pregunta por el éxito, Taylor no duda: "Llegar a la Premier League".

"Creo de verdad, sinceramente, que el Grenfell Athletic llegará a la Premier League", afirma. "Van a tener que hacernos un hueco en Londres, ¿verdad? No nos vamos a ninguna parte".

El camino empieza con pasos inmediatos y prácticos. "El primer paso es empezar teniendo nuestro propio campo, nuestro propio estadio".

Más allá del equipo masculino, Taylor imagina a la sección femenina compitiendo en la WSL. Ambos equipos representando a Grenfell en la máxima categoría del fútbol inglés. Para Taylor, esto no son fantasías, sino hitos en un camino cuidadosamente planificado que reconoce que el club debe crecer al ritmo adecuado, manteniendo siempre a la comunidad en el centro.

Un legado construido para durar

La mayoría de los clubes de las ligas de fin de semana existen mientras sus miembros fundadores siguen comprometidos. El Grenfell Athletic funciona con una escala temporal totalmente distinta. El club existe para honrar 72 vidas mientras construye algo que servirá a la comunidad durante las generaciones venideras.

"Hay muchísimas familias. Hay miles de personas afectadas. Siempre tengo que tener eso presente y gestionar el crecimiento basándome en ello".

Esta conciencia condiciona cada decisión. Cuando otros presionan para crecer más rápido, Taylor se mantiene firme. Cuando surgen oportunidades que no encajan con los valores del club, las rechaza. Cuando los medios de comunicación llaman a la puerta, se asegura de que el momento sea el adecuado para la comunidad, y no por intereses externos.

El resultado es un club que realmente pertenece a todos. Un club que acabó con el tribalismo creando un espacio para todos los aficionados. Un club que refleja la hermosa diversidad de Londres.

"El fútbol tiene un poder distinto a cualquier otro deporte", concluye Taylor. "No necesitas hablar el idioma para entender qué hacer con el balón en cuanto toca el césped. El Grenfell Athletic es eso y más. Somos parte del fútbol y somos una puerta para acabar con el tribalismo en este deporte".

Desde estar a tres calles de la tragedia hasta convertirse en el segundo equipo favorito de todo el mundo, el Grenfell Athletic demuestra que los mayores logros del fútbol no siempre se miden en trofeos o posiciones en la liga. A veces se miden en vidas marcadas, comunidades unidas y legados construidos para sobrevivirnos a todos.

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